Con la goma y un Home-run.

Hubo un tiempo en el que jugábamos a la goma. Sí, ese trozo de cinta elástica de color negro o blanco que se anudaba uniendo los dos extremos. Necesitábamos ser tres para poder jugar, pues dos hacían de mástil y otra saltaba al ritmo de una canción. Podías jugar varias medidas, en los tobillos, y sí no te equivocabas y conseguías deshacerte del nudo que hacías al saltar, pasaba al siguiente nivel, que era ponerse […]